Si le quitan el respirador, una vida desaparecerá de este mundo.
—Deberías estar a su lado, acompañándola en su última travesía—sugerí.
—Lo sé, voy para allá ahora mismo —Luis me miró—. Perdón por molestarte.
Moví los labios —Espero que ocurra un milagro.
Luis se marchó de manera silenciosa. Lo observé alejarse con una impresión totalmente diferente a la de anoche.
—¿Qué miras? Ni oíste tu teléfono —preguntó Sergio al acercarse y tomar las flores que se encontraban junto a él.
No supe cómo conta