Esta vez el tipo no huyó, permaneció en su lugar mirándome fijamente.
—¿Me conoces? —pregunté al acercarme.
—No.
Lo investigue: no impresionaba a primera vista, pero se volvía cada vez más atractivo al mirarlo, con una piel bastante radiante.
Vestía diferente el día de ayer, con una camiseta azul claro en lugar de la sudadera que solía usar. Se veía impecable y ordenado.
—Parece que nos encontramos demasiado desde el día de ayer —argumente sobre su mentira.
—No nos conocemos, pero te pareces muc