Y debían llevar un rato mirándonos, lo que significa que presenciaron nuestras muestras de afecto. Sus expresiones no parecían ser muy amigables, aunque quizás era solo mi imaginación.
Ya que nos encontramos de frente, no podía evitar saludar. Nos acercamos y le dije —Señora, señor, y Alejandro.
Alicia fue la primera en sonreír —Sara, Sergio, ¿qué hacen en este lugar?
Miré a Sergio antes de responder —Visitando a una amiga. —No mencioné a Mariana porque sé que a Sergio no le gusta que la moleste