—¡Entonces te quedaste corta en decirme, deberías haberlo matado al desgraciado!
—¡No quiso acostarse contigo cuando compartían cama y ahora quiere forzarte! ¡Hiciste muy bien en romperle la cabeza! —Paula criticaba, sin mostrar nada de la elegancia que la caracterizaba y mucho menos como la distinguida obstetra que era, se tornó al contrario despectiva.
—Es el típico caso de alguien con desequilibrio mental. Siempre pensó que no podría dejarlo ir, y ahora que ve que en serio no quiero saber nad