Mundo ficciónIniciar sesiónAquella tarde llovía, los caballos estaban nerviosos, no era un buen momento para montar, pero allí estaba, empapada, frustrada con algo que me seguía preocupando, dándole la espalda a ese idiota, afianzando las correas de la silla de montar, tenía que ir a buscar a Sinuosa, y estar herida no era una excusa para no hacerlo.







