Mundo ficciónIniciar sesiónAcariciaba su piel, enredando mis dedos en los escasos bellos de su pecho, aún sin poder creerme lo que había pasado entre ambos.
¡Por Dios! ¡Nos habíamos acostado! Y … había sido mágico, lo más especial que me había pasado en la vida.
Allí con sus brazos rodeándome, respirando con calma, pensativos, no podía quitarme de la cabeza la conversación que tuv







