Finalmente el coche se detuvo frente a la mansión. Liliana bajó rápidamente sin aguardar a que el chofer le abriera la puerta. Aquel viaje pareció eterno para ella. Tener que presenciar el coqueteo entre su mejor ex amiga y su cuñado fue una tortura, realmente algo difícil de manejar.
Sus emociones estaban a flor de piel, por ello cuando el chofer trató de ser amable con ella, su actitud fue cortante y hasta grosera.
—Buenas noches, Sra Santos. —murmuró el hombre al verla pasar a su lado mi