—Bien, creo que es hora de irnos, —refirió Alessandro mientras rodeaba a Karem de la cintura.
—¿Tan pronto? —interrogó Nikollò con sarcasmo— Cualquiera pensaría que he sido un mal anfitrión, ¿no es cierto, Lilith?
—Tienes que entender que mi cuñado es un tanto aburrido, Niko. —dijo llevándose la copa a los labios y humedeciéndolos ligeramente para seducir al mafioso.
—¿Si deseas puedes quedarte, cuñadita? Yo tengo varias cosas que hacer. —dijo en un tono de voz sugerente.
Liliana estuvo