96. Pov Dan
El olor a desinfectante me golpeó antes que nada. Ese olor que no pertenece a ningún lugar vivo, que siempre anuncia espera, miedo y noticias que nadie quiere recibir. Caminé por el pasillo del hospital con el corazón en la garganta, siguiendo a Michael hasta que se detuvo frente a una sala de espera.
Y entonces los vi.
Los hermanos de Niki estaban allí.
Y su padre.
Mi cuerpo se tensó de inmediato.
Norman fue el primero en reaccionar. Apenas me vio, su expresión cambió de preocupación a furia pura. Dio dos pasos hacia mí, los hombros rígidos, los puños apretándose a los costados.
—¿Qué haces aquí? —escupió—. ¿Qué demonios haces aquí?
Me detuve en seco.
Sabía que ese momento iba a llegar. Solo no esperaba que fuera allí, con Niki luchando por su vida detrás de una puerta cerrada.
—Norman… —empecé a decir.
Pero no me dejó terminar.
—¿No fue suficiente con lastimarla? —continuó—. ¿No te bastó con mentirle y aprovecharte de ella?
Dio un paso más, demasiado cerca. Lo vi claro en sus ojos: