37. Pov Dan
Nunca me gustó el silencio de la casa cuando Anne dormía. Era un silencio raro, demasiado perfecto, como si en cualquier momento algo fuera a romperlo. Tenía la tele en mute, una olla con agua hirviendo y una bolsa del súper todavía por desarmar. Me pasé un buen rato acomodando todo: la leche de fórmula, los pañales, unas porciones de comida congelada —porque últimamente Niki llegaba tarde y yo prefería tener algo rápido a mano— y un vino que no pensaba abrir, pero me gustaba tener ahí.
Era un