35. Pov Dan
Cerré la puerta despacio, como si el ruido pudiera quebrarla.
Me quedé un instante ahí, apoyado contra la madera, con la respiración todavía agitada y el corazón latiéndome en las sienes.
El silencio del pasillo era sofocante. El aire olía a su perfume, dulce, tibio, mezclado con algo que me descolocaba.
Me pasé una mano por el cabello, intentando ordenar mis pensamientos, pero era inútil.
¿Qué carajo acababa de hacer?
No me arrepentía de haberla tocado, no podía hacerlo. La forma en que temb