31. Pov Dan
Salir con Anne era, sin exagerar, la parte más tranquila de mi día. El parque quedaba a unas cuadras, con árboles grandes y una brisa tibia que ayudaba a despejar la cabeza. Llevaba el cochecito con una mano y el bolso en la otra, y Anne iba balbuceando cualquier cosa, feliz, agitando los brazos.
Era impresionante lo que generaba. No pasaban ni cinco minutos sin que alguien se acercara a mirarla o sonreírle. Pero hoy… hoy noté algo distinto. Las mujeres me miraban más de lo habitual. Y eso ya