Capítulo 25. Una noche de copas y algo más.
Maya y Elliot se quedaron en el salón con la exigencia del nieto entre ellos como una campana de alarma. Esa idea era tan absurda como aterradora. La tensión los envolvía como una burbuja pegajosa de pánico y frustración.
—Un nieto... Por Dios —murmuró Maya, rompiendo el silencio, aún incapaz de procesar la petición de Richard. —¿Te dsa cuenta de lo que eso significa, Elliot? No podemos simplemente... ¡Pedir uno por catálogo!
Elliot se sirvió una copa de whisky ámbar, la miró y luego se sirvió