Capítulo 49. El Veneno de la Duda.
El motor del Porsche rugía, pero el sonido no lograba ahogar el eco de las palabras de Richard Vance en la mente de Elliot.
El asfalto se perdía bajo las ruedas a una velocidad absurda, pero la furia, la rabia, el dolor... todo se había transformado en un pánico frío y paralizante.
Richard había plantado una semilla, y esa semilla, con una velocidad aterradora, se había convertido en un árbol de duda que le estaba arrancando el corazón.
«Una mentira. ¿Todo fue una mentira? Ella también. ¿Me min