Capítulo 52. El Pacto de Los Ángeles.
El sol de Los Ángeles se colaba por las ventanas del ático de Elliot, iluminando la cama desordenada donde yacían él y Maya.
La reconciliación de la noche anterior había sido caótica, desesperada y, al final, hilarante.
Maya despertó primero, encontrando a Elliot mirándola con una expresión extrañamente tierna, que rápidamente intentaba disimular con su habitual cinismo.
—Buenos días, inversión —dijo Elliot, su voz ronca. Pasó un dedo por la mejilla de ella. —Debo admitir que la cláusula de “Co