Capítulo 10. Hogar dulce farsa.
Minutos después de la explosiva rueda de prensa, el lujoso Bentley de Elliot se detuvo frente a una de las mansiones más imponentes de Bel-Air.
No era la casa de su padre, sino una de las propiedades secundarias de Elliot: una fortaleza de cristal y acero que se alzaba sobre las colinas de Los Ángeles y desde la que se disfrutaba de vistas panorámicas de la ciudad.
—Bienvenida a tu nuevo... hogar —dijo Elliot con una sonrisa que no llegaba a sus ojos mientras bajaban del coche. El sarcasmo gote