La lluvia caía en un murmullo constante sobre las calles de la ciudad cuando Viktor salió del interior de la casa donde dejó a Alina. No solo ella había quedado perturbada con ese encuentro obligado, también él. Algo en su interior se removía con furia, como una bestia que había sido despertada contra su voluntad.
Se detuvo bajo el techo en la entrada de la casa. La lluvia insistente tamborileaba sobre el suelo y las barandas de hierro. Alzó el cuello de su chaqueta en un gesto reflejo, pero no