Los Ángeles, California; año 2000.
—¡El primer lote! —gritan con vehemencia y un estruendo desollador—. ¡El primer lote del día acaba de llegar!
Ignoro eso y tecleo ojeando el monitor.
Las cifras crecieron estratosféricamente este mes y la hacienda ha producido en masa alimentos hortícolas y ganaderos que ha abastecido todo el oeste de Estados Unidos y el norte de México, sin contar los ejemplares exóticos exportados a Europa.
Los animales del naufragio que llegaron en jaulas doradas al predio.