GIANNA RICCI
De pronto Leonel sonrió de medio lado y tomó mi mano con fuerza.
—Lo sé… Solo es necesario ver cómo esa mujer se comporta, tú jamás hablarías de esa manera, mucho menos te vestirías así —susurró en mi oído y entonces le puse más atención. Leonel tenía razón. Esa nueva Evelyn, pese al encantador traje sastre que usaba, había mucho escándalo en sus colores. La falda muy corta y ajustada, el saco mostrando un provocativo escote y la tela color rojo tan intenso, igual que sus labios.
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