LEONEL ARZÚA
Al llegar a casa dejé a la falsa Evelyn en una de las habitaciones desocupadas y me quedé ahí mientras el doctor la revisaba con minuciosidad.
—Está bien, solo tuvo un colapso por estrés. Hay que darle tiempo a que despierte —contestó comenzando a guardar su material y de nuevo se detuvo, pensativo—. Aunque hay algo que me da curiosidad…
—¿Qué? —pregunté acercándome.
—Tiene una cicatriz bastante dramática en la cabeza —contestó mientras abría el cabello. Entonces tuve un mal recuer