GIANNA RICCI
En cuanto noté que Leonel y ella parecían estar en armonía, lo supe, las cosas volvían a ser como antes. Era como si el destino me echara en cara que Dafne y Leonel jamás debieron de separarse y cuantas veces le fuera posible, los volvería a juntar.
—¿Qué ocurre, Dafne? —inquirió Leonel con tranquilidad.
—Yo… olvidé mi cartera en el auto y… tienes dos opciones, o me das las llaves para abrirlo o me das dinero para comprar galletas —dijo inocentemente con una gran sonrisa que Leone