GIANNA RICCI
Pese a todo lo ocurrido, Leonel no dijo ni una sola palabra cuando emprendimos el camino hacia el aeropuerto, dejando atrás a Matías, desconcertado y confundido. En cuanto llegamos al hangar donde nos esperaba el avión privado de Leonel, de nuevo tuve la falsa idea de que podría aprovechar el tiempo de vuelo para hablar con él y arreglar un poco lo que había entre nosotros, por lo menos explicarme para que comprendiera por qué me había comportado de esa manera, pero una vez más me v