GIANNA RICCI
Durante toda la mañana me quedé pensando en el sueño que había tenido y lo que sentí en cuanto besé a Matías. ¿Qué era lo que me estaba pasando?
—¿Estás bien? —preguntó Leonel mientras caminábamos por el jardín, notando mi desconcierto—. ¿Te sientes cansada? Lo mejor será que regresemos a la habitación.
Se acercó para cargarme, pero lo detuve. —Estoy bien, en serio —contesté enternecida por su dulzura. Tomé su rostro entre mis manos y al verlo a los ojos, me sentí dichosa por tene