GIANNA RICCI
Una vez que me quité esa ropa de circo, decidí escapar de mi custodia. Necesitaba salir de ese lugar. Bajé las escaleras, presurosa, pero de nuevo esa sensación de náuseas y mareos me atacó. ¿Qué me ocurría? ¿Eran los efectos secundarios de habitar un cuerpo que no era mío? ¿El alma de Gianna estaba reclamando su cuerpo e intentando echarme de él?
—¿Evelyn? ¿Qué haces fuera de tu cuarto? —me atajó Leonel, pronunciando mi nombre en un susurro—. Te ves muy pálida.
—Me siento mal —res