LEONEL ARZÚA
—¡Claro! La cena de compromiso —dije minimizando su importancia con mi actitud relajada—. Sí, ya no pude asistir.
—¡¿Por qué?! —exclamó Talah abriendo tanto sus ojos que temía que se le fueran a salir.
—Porque ya no me quiero casar contigo —contesté con una sonrisa—. Encontré una mejor oferta.
—¡¿Qué?! ¡¿Cómo que mejor oferta?! ¡Estamos hablando de…!
—Un negocio —la interrumpí—. Te recuerdo que no hay nada entre tú y yo. Solo un acuerdo que en este momento no me conviene.
—¿Ah sí?