GIANNA RICCI
Sus labios sabían a vainilla y no pude parar de besarlo, no me importaba terminar con la boca inflamada, quería pasar todo el día así, con el corazón reventándome en el pecho, sin aliento, pero sabiendo que me había aceptado, que me quería a su lado, que por fin el hombre que siempre había esperado encontrar también me quería.
Rematamos el besó con una risa suave y una mirada de amor mientras nuestras manos aún sostenían el helado que ya se había derretido.
—¿Es muy pronto para pre