Mundo ficciónIniciar sesiónGIANNA RICCI
La tensión se podía cortar con un cuchillo, el ambiente se sentía… viciado. Christian volvió a ser una dulzura cuando por fin mi padre me soltó y de una manera muy extraña terminamos los cuatro sentados alrededor de la mesa. Christian adoptó una postura relajada y al mismo tiempo, parecía protector, siempre cerca de mí, siempre tomándome de la mano y dedicándome miradas pro







