Desafiante, así fue la mirada y el atrevimiento de Tamara con sus palabras, aún así, recibió el dinero con una amplia sonrisa en sus labios, su ambición fue demasiado evidente para Arthur, Lionel y Leticia.
—¡Ni una sola palabra de esto a nadie!— Arthur toma asiento en el sillón de cuero, tiene la temperatura a mil, furor que le ocasionó Tamara
—descuide jefe, yo calladita.— Leticia desea saber más, pero no puede ser entrometida
—déjame a solas con Lionel— le ordena Arthur
—Sí señor, si des