Valentina descargó una vez más su ira sobre esa mujer, quien no midió sus palabras, y más -¡señor, séparalas!-. Leticia se preocupa por ambas.-¿Cómo te atreves a meterte con un ser tan inocente como mi hijo?- La golpea fuertemente.-¡Ya suéltame! ¡Estás loca!- Rebeca ya se siente adolorida.-¡Estoy harta de ti!- Valentina la agarra bien del cabello y luego la arrastra hacia el ascensor.-¡Ayúdame, ayúdame, Arthur!- Le suplica Rebeca.-Tú te lo buscaste-. Esa fue la respuesta de Arthur, claramente n