Luca mantuvo el teléfono contra su oído un momento más, tratando de descifrar si su hermano hablaba en serio o si simplemente lo estaba provocando.
Finalmente, exhaló y cortó la llamada.
Su cabeza ya tenía suficientes problemas encima.
Y no tenía idea de lo que estaba a punto de sumarse a todo eso.
Cuando Luca llegó al club, Astrid ya lo estaba esperando en su oficina.
Ella estaba sentada junto a la ventana, mirando hacia afuera con los brazos cruzados. Se veía tranquila, pero había algo en su