La seguridad del estadio comenzó a rodearlo, pero no fue suficiente para frenar el caos.
Bellucci había salido del vestuario en el momento en el que los jugadores de ambos equipos coincidieron en el túnel.
Moretti todavía discutía con el árbitro, pero los jugadores de Roma se sintieron provocados.
Matteo Rinaldi, con su actitud arrogante de siempre, se giró hacia Camilo Rojas y se rió.
—A ver si lloran menos y aprenden a perder.
Rojas no lo pensó.
Le soltó un empujón en el pecho que hizo que Ri