—Astrid —dijo sin apartar la mirada de Marchand—, espera afuera.
Ella dudó.
—Luca… —Ahora.
Su tono no dejó espacio para discusión.
Astrid lo miró, luego miró a Marchand, y por primera vez en toda la noche, algo cambió en su expresión.
Se enderezó. Y salió de la habitación.
Luca esperó hasta que la puerta se cerró.
Marchand rio entre dientes.
—¿Me harás una escena ahora, Moretti?
Luca sacó su teléfono del bolsillo, lo desbloqueó y deslizó la pantalla.
—Silvia.
Marchand frunció el ceño.
—¿Qué dem