—Fue la primera vez que alguien me dijo que tenía una salida.
Valentina desvió la mirada hacia Luca.
—¿Y tú solo “hablaste” con Marchand?
Luca sonrió con ironía.
—Por supuesto. Una conversación muy… educativa.
Valentina no pareció convencida.
—Sabes que esto no se va a quedar así, ¿verdad? Si Marchand siente que perdió, intentará contraatacar.
Luca se giró levemente hacia ella.
—Si Marchand hace un solo movimiento, su mundo se derrumba. Le dejé muy claro lo que pasará si se atreve a desafiarme.
Astrid sintió un escalofrío. Sabía que Luca hablaba en serio.
Pero antes de que Valentina pudiera responder, el teléfono de Luca vibró.
El mayordomo de la familia.
—Señor Luca, su padre y su hermano Alessandro necesitan hablar con usted. Es urgente.
Luca exhaló lentamente.
Porque cuando su padre llamaba así, significaba que algo grande estaba pasando.
Pero la conversación no había terminado.
Y Valentina lo sabía.
—Esto no se acaba aquí, Luca —dijo en voz baja.
Luca guardó el teléfono en su chaq