El silencio entre ellos era denso, pesado. Isabella esperaba una respuesta, pero Luca no la dio.
No porque no la tuviera.
Sino porque sabía que la verdad dolería más que cualquier palabra.
—Entiendo —murmuró ella, forzando una sonrisa que no le llegó a los ojos—. Eso es un no.
Luca no dijo nada.
Ella se acomodó en su asiento, como si intentara convencerse de que aún tenía el control de la conversación.
Pero Luca la conocía demasiado bien. Sabía que estaba dolida.
—¿Te arrepientes de haberte alej