44 "Coincidir en Fantasias"
FARID ARAY
El aterrizaje fue tranquilo, excepto por el terremoto de seis años que se movía inquieto en el interior de la cabina de aquel jet.
Camil sonreia aún con el semblante tomado por el sueño. Era lógico que debía estar demasiado agotada, pues según sus propias palabras su servicio de guardia había sido bastante complicado; según sus propias palabras.
Esta mañana antes de abordar había sido testigo de ese raro ritual entre mi hija y su madre, en el que Camil