FARID ARAY
Al fin había llegado el día, hoy por fin sería un hombre casado… hoy por fin podría llamar a mi Habiba como mi esposa.
Mía… mía hasta el final de mis días.
Si eso no era la dicha… pues no sabía yo cómo se sentía.
El sentimiento atroz de la desesperación si lo conocía, las mariposas negras las había sentido en mi interior cuando Camil me dejó la primera vez, y luego cuando la supe en peligro a manos de ese medicucho de quinta.
Mas hoy, era un día de suma felicidad.
Hoy se cumplí