Marco se detuvo por un momento, como si quisiera capturar ese sonido y guardarlo en su memoria. Sus ojos se iluminaron con algo que parecía genuina fascinación.
—Ahí está —murmuró, su mirada fija en sus labios curvados—. La mujer que se esconde detrás de los informes y las agendas.
El aliento cálido de sus palabras se deslizó por su cuello como una caricia líquida, creando un sendero de sensaciones que bajó por su columna vertebral y se instaló en su vientre como un fuego que pulsaba al ritmo d