El apartamento de Lucía parecía haberse encogido durante el día, como si las paredes se hubieran confabulado para asfixiarla con su propia mediocridad. Sentada en su sofá de tela beige —tan emocionante como una tostada sin mantequilla—, tenía el expediente "Iniciativa Fénix" abierto en su regazo como una biblia corporativa que no lograba descifrar.
Las páginas estaban llenas de jerga empresarial incomprensible: "optimización sinérgica", "reestructuración paradigmática", "implementación holístic