36.
ROGER
No sé exactamente cuándo comenzó este temblor en las manos, si fue en el segundo exacto en el que escuché el apellido Marshall salir de la boca de la presentadora del noticiero o si ya lo traía desde antes y simplemente ahora tengo la desgracia de notarlo. El apartamento está silencioso, demasiado silencioso para ser pleno mediodía en Londres, pero el sonido que corta ese silencio —esa voz fría, profesional, distante— me parece ensordecedor. La pantalla muestra una imagen en vivo y, aunqu