33.
SOPHIE
El día siguiente. El colapso. La huida. La protección. Y lo que empieza a nacer entre las grietas.
Nunca pensé que el silencio de una casa pudiera sentirse tan tenso, tan lleno de electricidad contenida, como si las paredes supieran algo que yo todavía no entiendo del todo. Me despierto con una pesadez que no puedo sacudirme, con la sensación de que la noche se fragmentó en pedazos irregulares, ninguno lo suficientemente amplio como para darme descanso real. Siento la garganta reseca,