24.
SOPHIE
No puedo dormir.
No importa cuántas veces cambie de posición, ni cuántas veces acomode la almohada, ni cuántas veces cierre los ojos con fuerza como si pudiera obligar a mi cerebro a callarse. No funciona. La habitación está demasiado silenciosa y, al mismo tiempo, mi mente hace un ruido insoportable. Me doy vuelta y miro la hora en el teléfono: 02:47. Siento un suspiro escaparse de mis labios, uno largo, cansado, que parece arrastrar todo el peso del día.
Debería estar durmiendo.
Deberí