La noche comenzaba a caer sobre la gran propiedad de Olivia Grace. Las luces del jardín brillaban suavemente, iluminando el camino serpenteante hacia el pabellón al fondo, donde Hunter Jackson estaba sentado solo en un banco de madera. Una brisa fría revolvía su cabello despeinado mientras sus ojos vacíos miraban fijamente la tranquila piscina.
En su mano izquierda apretaba con fuerza un teléfono viejo — el mismo teléfono que acababa de mostrar uno de los titulares más desgarradores:
“CEO Oliv