Los pasos de Hunter Jackson resonaban suavemente sobre la acera estrecha, con una hoja de papel arrugada apretada en su mano: una lista de ofertas de trabajo arrancada de un tablón de anuncios público. Su camisa, que alguna vez fue elegante, había perdido el color, y los caros zapatos de cuero que solía usar ahora lucían opacos y agrietados en las puntas.
Hoy tenía que conseguir un trabajo.
No un puesto digno de un exdirector como él. Solo algo que le permitiera comer, sobrevivir.
Esa mañana,