El cielo del mediodía era abrasador. El sol colgaba directamente sobre las cabezas, quemando el asfalto de las calles atestadas de la ciudad. En medio del bullicio, un hombre avanzaba tambaleándose por la acera—su rostro pálido, su cuerpo frágil. Su ropa estaba desgastada, el cabello despeinado y los ojos vacíos, como si hubiera perdido todo sentido de dirección en la vida.
Ese hombre era Hunter Jackson.
Sus pasos eran inestables, como los de alguien que había sido despojado de toda voluntad pa