La casa seguía tensa después de la última pelea. Hunter mantenía su distancia, mientras Olivia intentaba mantenerse tranquila por los niños. Pero la verdadera tormenta no había pasado—Shopia aún no se rendía.
Aquella tarde, mientras Olivia preparaba la cena y Hunter jugaba con Eliana en el patio trasero, Shopia llamó a la puerta del cuarto de Joe. Sostenía una caja con brownies calientes y llevaba una sonrisa manipuladora.
Joe abrió la puerta solo un poco.
—¿Ahora qué, mamá? —preguntó.
Shopia s