La mañana en el hospital nunca se sentía realmente tranquila.
El zumbido de las máquinas médicas, los pasos apresurados de las enfermeras y los llantos ocasionales de los pacientes llenaban el aire con una presión invisible. Pero esa mañana se sentía más pesada de lo habitual para Shopia Joy.
Joe seguía dormido en la sala VIP, con un suero conectado a su pequeña mano. Su carita pálida hacía que el corazón de Shopia se hundiera cada vez que lo miraba. Sentada a su lado, le sostenía la mano con f