La boutique de lujo en el corazón de la ciudad estaba en silencio, impregnada solo del aroma de perfumes costosos y la suave música clásica que flotaba en el aire. Pero la tranquilidad se rompió en un instante.
“¿¡Cómo que todas mis tarjetas fueron rechazadas!?” La voz de la señora Vivian retumbó con fuerza, resonando en la sala revestida de mármol.
La cajera se estremeció. “Lo siento, señora… intentamos con sus tres tarjetas. Cada transacción fue rechazada por el sistema del banco.”
“¡Soy una