Mientras Elysia y Arius se entregaban al amor que había permanecido latente durante siglos, la Tierra de los Titanes se mantenía como un refugio lejano para los dioses que aún temían lo que significaba la profecía. En el calor de su pasión y el reencuentro, los dos se olvidaban del mundo exterior, pero fuera de su santuario, los hilos del destino seguían tejiéndose, y las fuerzas que antes los habían separado ahora se reunían en una alianza peligrosa.
Morrigan, la diosa de la guerra y la manip