El aire estaba tenso, como si el mismo mundo estuviera conteniendo el aliento. La oscuridad y la luz luchaban por el control de la Tierra de los Titanes, y en cada rincón del vasto paisaje, el eco de antiguos poderes despertaba. Arius, Elysia y sus hijos, unidos como nunca antes, se encontraban en el epicentro de un conflicto que determinaría el destino de todos los mundos. El horizonte resplandecía con la furia de una tormenta inminente, mientras Morrigan, la creadora del Caos, esperaba desde