El silencio en el penthouse de Thiago Yun era absoluto, roto solo por el suave murmullo de la lluvia contra los ventanales de la sala principal. La pequeña Mia dormía profundamente en los brazos de la abuela, ambas al fin limpias, alimentadas y descansando en una de las suites de invitados tras el infierno vivido.
En la habitación principal, Thiago permanecía sentado al borde de la cama king size, con los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas sosteniendo su cabeza. Los nudillo